Carta de despedida a la moral disciplinada:
Verás, hay fieras mansas dentro de nosotros. Las sonrisas, el propio ego, la tranquilidad…Son la flauta que hace que duerman. Y la moral…La moral siempre está despierta. Si viene una moral que tiene más de cordero que de león y se entromete en la selva equivocada, el desgraciado que la posea puede salir realmente mal parado. Es el típico “no me no me que te que te”, solo que algo pulido y con cierto estilo. El príncipe de Maquiavelo al lado de la moral que sabe que tiene razón, que duerme tranquila, se queda en princesita acojonada. Por lo general una buena persona mantiene siempre sus fieras dormidas, hasta que le pisan lo fregado. Así que, borrego, no olvides nunca
que las reinas no se manchan las manos, sólo los peones. Y las ostias que no sabes de donde vienen son las peores. Sigue en tu mierda, pero que no salpique.
Si quiero ir a tu moda necesito una pistola. Demos gracias a mi moral.
Oremos al señor que de momento te aguarda.
martes, 11 de mayo de 2010
martes, 27 de abril de 2010
La realidad
Se me desanima la franqueza,
esto de afrontarte la mirada
es un antifaz de intenciones.
Si frunzo el ceño,
si se me derraman las miserias;
se te vuela el ingenio y
en el iris cristaliza tu debilidad:
yo.
esto de afrontarte la mirada
es un antifaz de intenciones.
Si frunzo el ceño,
si se me derraman las miserias;
se te vuela el ingenio y
en el iris cristaliza tu debilidad:
yo.
viernes, 23 de abril de 2010
Escúchate sólo un segundo
Sí, caminas elevado, pero a cada paso te desangras
y goteas sangre de sabiduría a los espectadores
que tienes un par de metros más abajo.
Eres más desagradable que mirar al sol fijamente,
no sales en ninguna postal, no aportas nada,
no hay ningún universo que se rija por ti.
Tu sangre se filtra en sus ojos,
te lloran, repugnados, sin contagiarse de tu mundo.
y goteas sangre de sabiduría a los espectadores
que tienes un par de metros más abajo.
Eres más desagradable que mirar al sol fijamente,
no sales en ninguna postal, no aportas nada,
no hay ningún universo que se rija por ti.
Tu sangre se filtra en sus ojos,
te lloran, repugnados, sin contagiarse de tu mundo.
domingo, 18 de abril de 2010
Si paro un taxi me bajo.
Sí, todo va bien. Pero con el rabillo del ojo, mientras lo único que brilla en los tuyos es ingenuidad y no perspicacia, estoy buscando un taxi en el que huir. Pero pasa uno, y otro, y otro… Y no me marcho. No me atormenta el pensar en huir si no el no hacerlo.
Te veo con otros ojos, con ojos de por qué contigo no me rindo.
Y pobre de ti; sonríes. Y pobre de mí; te envidio.
Te veo con otros ojos, con ojos de por qué contigo no me rindo.
Y pobre de ti; sonríes. Y pobre de mí; te envidio.
miércoles, 17 de marzo de 2010
No hay respuesta sin pregunta
No hay gillotinas sin condenados,
no hay fármacos sin enfermos,
no hay secta sin adeptos,
no hay guerra sin soldados.
Pero sí hay ríos de sangre bajo pavimentos de oro.
Próxima visita: el Vaticano.
no hay fármacos sin enfermos,
no hay secta sin adeptos,
no hay guerra sin soldados.
Pero sí hay ríos de sangre bajo pavimentos de oro.
Próxima visita: el Vaticano.
jueves, 25 de febrero de 2010
Vulgaridad que ladra
Me aburre esta torpeza,
vuestras manos vacías;
la nada.
Vuestro yo en el espejo,
no se quiere, se aparta.
Mis estados de emergencia,
repletos de paciencia y demás;
decaen pero no tienen límites.
Mi cariño anda odiándoos,
pero os perdona por ineptos.
Necesito que el mundo se calle, no recuerdo hacer oídos sordos. He olvidado cómo vendarme los ojos; andar ciega, pisando espinas.
vuestras manos vacías;
la nada.
Vuestro yo en el espejo,
no se quiere, se aparta.
Mis estados de emergencia,
repletos de paciencia y demás;
decaen pero no tienen límites.
Mi cariño anda odiándoos,
pero os perdona por ineptos.
Necesito que el mundo se calle, no recuerdo hacer oídos sordos. He olvidado cómo vendarme los ojos; andar ciega, pisando espinas.
lunes, 8 de febrero de 2010
Porque sí y porque llueve
Hoy la lluvia ha sido más cruel que de costumbre, incluso más cruel que mi manía de no llevar paraguas. Para qué se empeña el cielo en evaporar el agua del mar, si luego volverá a ser la misma mierda. Para qué nos riega los campos y la sed, para qué. Mundo más iluso, ingenuo e inconsciente de sí mismo no se ha visto. O tal vez sí, el que parió a Dios. ¿Y cómo me cago yo en su puta madre? No hablo su idioma.
Y hoy tampoco es buena idea tender la ropa.
Y hoy tampoco es buena idea tender la ropa.
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