domingo, 18 de abril de 2010

Si paro un taxi me bajo.

Sí, todo va bien. Pero con el rabillo del ojo, mientras lo único que brilla en los tuyos es ingenuidad y no perspicacia, estoy buscando un taxi en el que huir. Pero pasa uno, y otro, y otro… Y no me marcho. No me atormenta el pensar en huir si no el no hacerlo.
Te veo con otros ojos, con ojos de por qué contigo no me rindo.

Y pobre de ti; sonríes. Y pobre de mí; te envidio.

3 comentarios: