Me extingo medio descosida;
dilapidando ideas y cerrando puertas,
sin inocencia entre costillas,
aparcada de todo, envejecida;
siendo inmutabilidad fija.
Me sello los labios con dedos pálidos,
no hay palabras en toda yo, no hay nada,
ni prisas, ni ganas;
sólo porcelana fría.
Y el mármol opaco del iris…
Mi caricia se queja;
cansada, yerta.
Vomito bilis por ausencia de alma.
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miércoles, 18 de noviembre de 2009
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